11 octubre 2005

Rebirth Museum


Ahora se puede descargar gratis el programa de audio Rebirth y todos sus módulos de sonido.
Resulta que sus fabricantes han decidido tenerlo disponible en una página exclusiva bautizada “Rebirth Museum”
http://www.rebirthmuseum.com/

Propellerhead Software anunció el fin de la era Rebirth a partir de setiembre de 2005, creando un sitio exclusivo dedicado al veterano programa. Allí aparece su historia completa y también una lista de dudas aclaradas, foro y la imagen original del programa para ser descargada, junto a todos los módulos y canciones creadas por los usuarios.

Este software fue aclamado por su calidad de sonido e influencia en el desarrollo de programas de música a través de la computadora.

Inicialmente, allá por 1997, fue creado como emulador de dos máquinas legendarias de Roland, responsables de muchos de los sonidos propios de la música electrónica. Nos referimos al sintetizador de bajos TB-303 y la caja de ritmos TR-808. Rebirth lograba amalgamar dos 303, una 808 y posteriormente otra caja de ritmos, la TR-909, sincronizadas a un mismo tempo y dotadas de diversos efectos (Rebirth 2.0).

Para hacernos una mejor idea, cabe recordar que en 1980 apareció la caja de ritmos TR-808 (contiene 16 sonidos de percusión creados completamente desde circuitos electrónicos análogos), la cual fue ampliamente utilizada por grupos como Cocteau Twins, New Order, Talking Heads, Duran Duran, y Yazoo, por mencionar algunos.

Un año después surge la TB-303, y en 1983 la TR-909 (acogida con éxito en la música dance), con sonidos generados por una combinación de análogos y samples.

Otros grupos entre las filas de las cajas Roland: Aphex Twin, Madonna, Daft Punk, Fatboy Slim (en 1995 edita su disco “Everybody needs a 303”), Chemical Brothers.

El software Rebirth incluye como novedad, además de delay, distorsión y compresión, un filtro dedicado llamado PCF (Pattern Controlled Filter), que procesa y retuerce el sonido aún más.

A través de la utilidad Rewire puede ser conectado en sincronía con otros secuenciadores como el Cubase, y así poder controlar sus sonidos y amalgamarlos con instrumentos y efectos VST.

El fin de la era Rebirth no significa que Propellerhead Software ha terminado.

En la actualidad han desarrollado su programa estrella, cuyos primeros proyectos asomaran en 1999. Hablamos del software Reason, una suerte de todo en uno virtual para trabajar en audio. Incluye secuenciador, sintetizadores, samplers, vocoder, filtros y efectos.

Quizás solo sea el fin del soporte técnico de Rebirth (así declarado por los fabricantes), porque el programa completo ahora está disponible y cualquiera puede acceder a sus posibilidades.

Strongroom



El estudio de grabación más famoso quizás sea Abbey Road Studios, donde grabaran los Beatles en su época dorada. Abrió sus puertas en Londres, allá por 1931, y marcó presencia con sus grabaciones dedicadas a las grandes orquestas. Actualmente también ofrece mezcla surround, masterizado, diseño interactivo y video digital.
http://www.abbeyroad.co.uk/

Pero esta nota apunta a un estudio inglés más nuevo, con tan solo 15 años de existencia. Me refiero a Strongroom.

También cuenta con varias salas y ofrece los mismos servicios (incluye un bar). Ni siquiera voy a intentar compararlos, pero salta a la vista que están muy bien equipados. Prueba de ello es la lista de artistas que figuran como sus clientes: Pet Shop Boys, Kool & the Gang, Radiohead, Solid Crew, Underworld, Jamiroquai, Groove Armada, Fatboy Slim, Erasure, Primal Scream, Orbital y otros.

Lo realmente particular es la inspirada decoración de sus salas.

http://www.strongroom.com/

Strongroom - fotos de las salas





Globalización


La globalización es un término acuñado por diferentes motivos, que de alguna manera me gustaría comentar. Sobretodo en lo que respecta a la música.

Antes de ello vale la pena mencionar que hay diferentes posiciones respecto al tema. Están quienes miran el asunto con miedo, atentos, debido a los cambios que implica en nuestras vidas. Es que económicamente hablando, bajo la palabra puede esconderse una conducta donde el más fuerte quiera absorber al más débil. Es fácil apoyar a la globalización si implica que los demás se ajustarán a mis reglas, mis necesidades, mis prioridades y no las de otros.

El Jefe del Equipo de Tareas Asuntos Globales del Ministerio de Asuntos Exteriores de Alemania, el señor Otto Lampe, dijo en la revista “Deutschland” (junio 2003): “...miedo de perder nuestra propia identidad nacional, regional o cultural. Miedo de perder nuestra autodeterminación política, económica, social y cultural...miedo de que la extensión del libre comercio a los países en desarrollo afecte a los pobres mediante la explotación y reveses críticos. Miedo de una “MacDonaldización” global, es decir, de la destrucción de sistemas de valores tradicionales...”

Respecto a la música como identidad nacional o valor tradicional, quizás no debiera preocupar tanto, dado que la fusión de distintos tipos de música e instrumentos, al estilo Bajofondo Tango Club (colectivo que amalgama estilos electrónicos con elementos del tango), solamente significa la apertura hacia una nueva posibilidad sonora que no desplaza a ninguna otra, más que en el tiempo de escucha que cada uno quiera dedicarle. El Tango seguirá siendo ejecutado y oído por la gente que gusta del tango. Basta con que cada país promueva y defienda con verdaderos aportes y lugares a la manifestación de cada estilo tradicional, propio por cultura, costumbre y hábito de la gente.

El avance enorme en la red de comunicaciones ha permitido que los pobladores de diferentes países entren en contacto con nuevas propuestas, opciones, tendencias que puedan ser elegidas...
No se puede juzgar y limitar a la gente por querer algo diferente, por sentir la necesidad de explorar nuevos senderos...
Es un mundo repleto de colores diferentes, de paisajes, de piel, banderas...el respeto es un imperante.

A través de un computador personal, un músico puede ejecutar y grabar un ritmo inspirado en las tradiciones de su país. Posteriormente envía ese registro vía mail a una cantante hindú que reside en Ámsterdam, quien a su vez canta y graba su voz agregándola a la grabación original del ritmo.
Asimismo dicha grabación puede ser enviada a un flautista en USA (quien se especializa en melodías nativo americanas), y éste puede interpretar una nueva frase musical inspirada en las estructuras que le han enviado.

(En realidad esta ha sido la descripción de mi propia experiencia. Hace un tiempo ejecuté y grabé un ritmo con un jarrón -es un instrumento de origen africano llamado Udu- y se lo envié a la cantante hindú Sandhya Sanjana y al flautista norteamericano Voice of Golden Eagle, quienes participaron con sus interpretaciones).

Musicalmente asistimos a un fenómeno de intensa fusión mediante la expansión de los conceptos musicales, provocada por la manipulación de fuentes sonoras de diversos orígenes culturales...es un contagio sin enfermedad...

El trompetista Miles Davis exploró con escalas egipcias, ritmos africanos, deejays...sus seguidores jazzísticos no estuvieron muy de acuerdo ¿y qué?

Actualmente se encuentran a disposición de los músicos cientos de librerías de sonidos del mundo compilados en CD -grabados in situ-, incluyendo voces, frases completas, loops y grabaciones ambiente de cada país (ya sea en formato audio, wav para PC, aiff para Mac, Akai, Rex, etc), a los efectos de poder asignarlos a un teclado controlador MIDI o manipularlos por software para la creación de canciones.
A pesar de ser dedicadas grabaciones en las que se utilizaron músicos, técnicas y equipos profesionales, cuentan con la ventaja de ser sonidos libres de derecho de autor, siendo único requisito en la mayoría de los casos la mención de la fuente, empresa o dirección web de quien los produjo. Alcanza con el dinero invertido en la compra del CD original.

A través del software pueden combinarse simultáneamente en un teclado los golpes de un djembé africano, el soplo de una flauta shakuhachi japonesa y la vibración de una campana tibetana, a modo de ejemplo. Pero las combinaciones posibles son infinitas. Y eso sin contar que cada sonido puede ser modificado en su duración y tono, o simplemente a través de la innumerable cantidad de filtros disponibles.

Los músicos incrementan el conocimiento sobre las estructuras musicales cotejando y utilizando constantemente no solo los ritmos y melodías originales de culturas diferentes, sino también las nuevas variaciones y mezclas que ya han dado a luz las fusiones contemporáneas.

Es un tráfico de información imponente, cuando no avasallante. Pero al fin de cuentas no podemos quejarnos por no poder asimilar tanto ni por no poder llevar a cabo todos los proyectos sonoros que imaginamos.

Debemos agradecer por la comunicación a la cual tenemos acceso en la actualidad y por las nuevas posibilidades que nos ha permitido.

Somos hijos de la circunstancia y destino de este planeta, de un mundo plagado de diferencias, de polaridades que intercambian sus presencias en danza constante...

Intentemos lo imposible. Tenemos la libertad para marcar un límite, y también para borrarlo.

Una vez más, exploremos con respeto.

07 octubre 2005

El Gran Sampler

Octavio era un tipo raro y a la gente no le gustaba. Tenía una teoría particular: “La Voz no surge de las cuerdas vocales ni del aire que las remece. Existe sin que nadie la produzca. Sólo que está prisionera en los músculos de la garganta y depende de la voluntad. Quiero liberarla. Hacer que salga por cualquier parte del cuerpo: un ojo, por una mano. Conseguido esto, independizarla de mi voluntad. Entonces sonará cuando y por donde ella quiera. Yo la oiré.”
Estos pensamientos estaban en Octavio, personaje del relato Zipelbrúm, escrito por Alejandro Jodorowsky.

Realmente me inquietaba la idea de una voz que no fuera mía, y rumiando esa sensación me fui a caminar por la playa.
Una voz sin garganta, un sonido sin emisor…
Entonces canté sin abrir la boca, sin mover la garganta. Y no pude evitar pensar en la naturaleza de ese sonido. ¿De dónde surge el sonido de mi voz cuando la siento en mi mente? ¿Cómo es que puedo tararear melodías exactas sin mover las cuerdas vocales? ¿Qué sustancia compone esa voz que no se proyecta en el aire?

La oreja es un embudo sofisticado que dirige los sonidos del exterior hacia el tímpano, un trozo de piel delgada que vibra y trasmite las vibraciones a través de tres huesos pequeños llamados osículos (martillo, yunque y estribo). Dichas vibraciones llegan a la cóclea, un conducto pequeño lleno de líquido. El líquido vibra y los movimientos son captados por unos pelitos microscópicos conectados al Nervio Basilar, el cual trasmite las señales eléctricas al cerebro.
Asimismo el cerebro se encarga de interpretar y comparar dichas señales con las de su memoria, y clasificar de esta forma los sonidos percibidos.

El oído está vinculado a la memoria auditiva. Una vez que el cerebro ha registrado un sonido, genera un recuerdo y puede recuperar la información cuando lo desee. Hay estudios funcionales de la corteza auditiva humana que confirman que la memoria auditiva para percepciones musicales está localizada en el “área 39 de Brodmann” (Alasbimm Journal 6 - julio de 2004).

El cerebro también es un emisor, y por eso contamos con la capacidad de evocar sonidos en nuestra mente. El sonido citado es de alguna manera una señal eléctrica que manipulamos.

Esto no es muy diferente de lo que hoy conocemos como Sampler. A lo largo de la historia el ser humano elaboró invenciones basadas en eficaces sistemas presentes en la naturaleza. Una y otra vez ha transformado los elementos del medio ambiente a su antojo. El Sampler es un instrumento que captura sonido y lo convierte en señales eléctricas. Al igual que las cámaras fotográficas cazan imágenes, el Sampler roba instantes de tiempo sonoro y permite manipularlos con gran elasticidad (la palabra en inglés “sample” significa “muestra”).

Se le acredita a Thomas Alva Edison el avance tecnológico en la música. Debemos recordar que los métodos de grabación y reproducción de sonido han evolucionado constantemente. Quizás el inicio del sampling propiamente dicho se remonta a los años 60. El inventor americano Harry Chamberlin creó el Musicmaster. Dicho instrumento usaba grabaciones de sonidos reales en cintas magnéticas, asignadas a un teclado de piano. Al poco tiempo apareció un instrumento llamado Mellotron de similares características, y por tal motivo se sospecha que fue copiado del Musicmaster (revista Future Music Nº 38). Otros investigadores afirman que el verdadero origen del Sampler estuvo en manos de Pierre Schaeffer, quien usó sobre todo el cassette, grabando durante meses, diseccionando y uniendo cientos de sonidos. Se acercó a las técnicas y métodos que usamos actualmente, incluyendo loops en cinta, efectos de delay y reverse. Pierre inventó el primer ejemplo conocido de Sampler de teclado, con 12 notas musicales que podían reproducir loops grabados en diferentes tonos (revista Musitec Nº 12).

Los Samplers actuales se basan en la grabación digital -el audio se graba como números en la memoria del ordenador-. Sumamente versátiles permiten emular instrumentos de música reales y son usados tanto para sustituirlos en composiciones, como para crear sonidos completamente nuevos.

Scanner (músico inglés y artista techno de vanguardia, que inspiró su nombre en el scanner de la policía con el que solía intervenir las conversaciones telefónicas para conseguir samples originales para sus grabaciones), dice en una entrevista: “Me he pasado horas grabando sonidos ridículos, como por ejemplo el descongelamiento de unos guisantes. Era una especie de craqueteo extraño; lo hice más lento y le puse algo de eco. Utilizo el micrófono Sony más barato, que cuesta unas 20.000 pesetas, y una grabadora MiniDisc Sony MZR55. Está genial porque en ella los loops quedan perfectos (revista Future Music Nº 39).

El uso del Sampler ha despertado polémicas en el mundo musical. Algunos creen que lo peor que puede hacer un músico es usar el Sampler como sustituto de instrumentos reales, y que deberían limitar su uso a sacar los sonidos de contexto transformándolos en algo nuevo. La verdad es que solo es una herramienta más dentro del espectro de lo creado, y cada uno es el dueño de su uso. Cuando una nueva técnica irrumpe en el arte genera controversias, pero al fin y al cabo es el artista quién encontrará la mejor forma de expresarse, más allá de los achaques y críticas de su época.

Más de una vez se ha cuestionado la validez del Dj o del músico electrónico por utilizar Samplers como instrumentos musicales, pero guste o no forman parte de la paleta sonora existente. Otra forma de expresión.

Modificamos, moldeamos, componemos…de eso se trata.

Y el Sampler no es la excepción.

En una entrevista concedida a la revista Future Music, Jean Michel Jarre -un músico electrónico con título en música clásica- confiesa su nueva devoción por los samples. En otra época comparaba a la tecnología digital y la del sampling con “Frankestein”, pero sus últimos discos están basados en samples: “Creo que ahora me siento un poco más…ridículo”, admite sonriendo. “Con “Pro Tools” la fuente de sonido original ya no importa. De hecho es prácticamente irrelevante. No importa si utilizo samples, Júpiter 8, mi viejo Fairlight…con cualquier cosa puedes llegar a crear sonidos increíbles”.

El cerebro es un gran Sampler muestreando sonidos todo el tiempo. Toma muestras y crea una base de datos que utiliza a su favor. Cuando cantamos o tocamos un instrumento estamos manipulando esa información. La composición musical está embebida de recuerdos sonoros, de formas y métodos basados en lo que ha sampleado el ejecutante a lo largo de su vida.

Acompañando los dichos del musicoterapeuta argentino Carlos Fregtman: “Vivimos en una Sonósfera”.

Sampleada, por supuesto.

05 octubre 2005

Detrás del silencio - segunda parte

Michael Harner es un antropólogo que ha construido su camino de estudios sobre el chamanismo inspirado principalmente en sus experiencias con los indios jíbaros de los Andes ecuatorianos (Shuar), y los conibos de la Amazonia peruana.
Fue director de antropología en la Academia de Ciencias de Nueva York, y profesor en Columbia, Yale y UC Berkeley.

Actualmente se dedica a la enseñanza de los principios básicos del conocimiento chamánico para su uso práctico en el mundo contemporáneo.
Basado en el hecho de que los chamanes utilizan el sonido del tambor para entrar en estados alterados de conciencia, ha estudiado los ritmos, los tempos y sus modos. Además de la ingesta de plantas visionarias, el chamán toca en su tambor un ritmo monótono que lo ayuda a sintonizarse con otra forma de percibir.
Desde la “Fundación para Estudios Chamánicos”, Harner distribuye grabaciones de tambores cuyos ritmos están pautados en unos 205 a 220 golpes por minuto, listos para ser usados en una sesión personal. Aparentemente este es el ritmo más indicado para propiciar un viaje.

Hace algunos años participé de la “Fiesta del Tambor” de los indios Huicholes de Méjico. Durante dos días corridos se escucharon los tambores de piel de venado, mientras el chamán huichol cantaba y realizaba curaciones alrededor del fuego. El ritmo era el mismo.
Como dijo Harner en una entrevista: “la práctica del chamanismo es un método, no una religión”.
El sonido repetitivo ayuda al chamán a entrar en otro estado y a mantenerlo en él. Los chamanes siberianos se refieren a sus ritmos como la “canoa” o el “caballo” que los lleva a otros mundos.
Este medio tan antiguo es la herramienta que el ser humano ha encontrado intuitivamente, a través de la experiencia, para inducir al cerebro a producir ondas cerebrales lentas, de entre 7 a 4 ciclos por segundo, o aún menos.

Hoy en día también contamos con las máquinas llamadas “Megabrain”, también conocidas como “sincronizador de ondas cerebrales”.
Se ha descubierto que cada estado mental como la tristeza, la alegría o el miedo, se asocia a una actividad eléctrica y química del cerebro que puede ser alterada mediante estímulos externos. El “Megabrain” es un aparato mecánico que dirige los estímulos como la luz y el sonido hacia áreas concretas del cerebro para producir estados mentales específicos.

En 1950 el neurólogo W. Gray Walter experimentó con focos de luz estroboscópica destellando a una frecuencia específica, para descubrir que no solo afectaba la zona del cerebro responsable de la visión, sino que alteraba los ritmos cerebrales.

A partir de los estudios de la incidencia del sonido y la luz sobre las ondas cerebrales y sus correspondientes cambios en los estados mentales, se elaboró la “Tabla de Lesh”.
Según esta tabla las ondas cerebrales se clasifican en cuatro grupos: Beta, Alfa, Theta y Delta.
Las ondas Beta originan un campo electromagnético con una frecuencia comprendida entre 13 y 28 Hz (vibraciones por segundo). Existen mientras estamos despiertos y se corresponden con la atención conciente, el miedo, la ansiedad, la inquietud. Las ondas Alfa tienen una frecuencia de 7,5 a 13 Hz. Se registran en momentos antes de dormirse y se asocian con la relajación, tranquilidad y optimismo. Las ondas Theta (Harner explica que la frecuencia del tamborileo repetitivo chamánico se corresponde con estas ondas) tienen una frecuencia desde 3,5 hasta 7,5 Hz. Se producen durante el sueño o meditación profunda y se asocian con sueños lúcidos, mayor capacidad de aprendizaje e inspiración creativa. Las ondas Delta tienen una frecuencia desde 0,2 hasta 3,5 Hz, y se corresponden con el sueño profundo y el trance hipnótico.

En 1956 Robert Monroe (pionero en el estudio de los viajes astrales) comenzó a estudiar el efecto del sonido para inducir estados alterados de conciencia, investigando cómo cambiar las ondas cerebrales con sonidos de frecuencias afines al cerebro humano, pero se encontró con el problema de que esos sonidos están en el rango de los no audibles. Al estar implicados los sonidos llamados “infrasónicos” (recordemos que son aquellos que están por debajo de la escala audible que podemos percibir los humanos, según mencionamos en la primera parte de este artículo), se complicaba su utilización. De todas formas dio pie en su búsqueda al biofísico Gerald Oster, quien descubrió que si en el oído derecho escuchamos un tono de 200 ciclos, por ejemplo, y en el izquierdo uno de 205 ciclos (un pequeño desfasaje), el cerebro se sintoniza rápidamente a una frecuencia de 5 ciclos (que corresponde a las ondas Theta logradas por los ritmos chamánicos).

Somos como las radios que fabricamos, recibiendo ondas constantemente y vibrando como el agua cuando una piedra cae en su superficie tranquila.
Radares líquidos que interceptan señales que viven en campos invisibles. Señales que se reflejan en el cerebro humano, complejo espejo.

Sonidos detrás del silencio.

30 setiembre 2005

Detrás del silencio - primera parte

Dos astronautas instalan paneles solares en el exterior de un satélite que realiza su órbita alrededor de la Tierra. Se comunican mediante radios. Si pudieran quitarse sus cascos e intentaran hablarse no podrían escuchar nada, aún gritándose uno al otro a escasos centímetros de distancia.
Sucede que el sonido se propaga a través de un medio transmisor compuesto de partículas que se empujan unas a otras, pero el espacio no se compone de ningún elemento material que propague ondas. En cambio allí pueden propagarse ondas de luz y radio.
Los directores de películas de ciencia ficción bien lo saben, pero aún así prefieren sonorizar sus naves y efectos espaciales a favor del impacto espectacular.
En el espacio hay un vacío silencioso salpicado de cuerpos sonoros, cada cuál con sus propias reglas.
Los sonidos suenan diferente en distintos lugares porque dependen exclusivamente de los niveles de temperatura, densidad y otras propiedades físicas del medio transmisor.
Si bien las ondas de sonido pueden propagarse a través de un medio gaseoso, líquido o sólido, la mayoría de los sonidos que son trasmitidos por los humanos circulan a través del aire.
Por lo tanto sabemos que los sonidos tal cual los conocemos dependen de la presión del aire. El estándar de la presión terrestre es de 1013 milibarras, pero en Marte por ejemplo, es de solo 7. Si bien se especula que los sonidos en Marte son similares a los nuestros, se estima que suenan más tenues debido a la gran diferencia en la presión atmosférica. El tono de los sonidos es mucho más bajo por el simple hecho de trasladarse en una velocidad lenta, consecuencia del aire marciano (aún no se han grabado sonidos marcianos. Carl Sagan, co-fundador de “The Planetary Society”, propuso instalar un micrófono especial en alguna de las misiones a Marte. El primer micrófono que se envió no pudo registrar nada porque la “Mars Polar Lander” se estrelló. Se incorporará en una próxima misión).
Un caso diferente es el de Titán, satélite natural de Saturno. Los mismos sonidos emitidos en la Tierra y Titán viajan más lejos en Titán, consecuencia de una presión de 1600 milibarras. Las ondas de sonido se desplazan rápidamente recorriendo mayores distancias, por lo cual podríamos mantener un diálogo sin necesidad de estar cerca (se han registrado sonidos de Titán a través del “Huygens Atmospheric Structure Instrument” durante el descenso de una misión, el día 14 de enero de 2005. Los sonidos fueron recogidos por sensores acústicos y grabaciones convertidas en sonidos audibles de los ecos de radar en los últimos kilómetros del descenso).
Entonces nos enfrentamos con la noción de un sonido que muta según el medio en que se encuentre. Un mismo sonido que puede ser percibido en forma diferente dependiendo del sitio en que nos encontremos. Una realidad sonora acotada por parámetros cambiantes.
Inclusive en la Tierra el sonido viaja a diferentes velocidades. En el aire viaja a 331,3 metros por segundo y en el agua a 1.450. El sonido se transmite más rápido en el agua debido a que sus partículas están más juntas y propagan antes la vibración.

Las ondas que concebimos como sonido también dependen pura y exclusivamente de nuestros medios para percibirlas. El cuerpo humano tiene una forma específica de interpretar el sonido. No podemos escuchar el sonido que emiten las vibraciones de un agujero negro en el espacio, pero un radar de la Nasa puede captarlas y traducirlas en sonidos reconocibles para nosotros.
Tenemos incorporado un complejo sistema de interpretación de las ondas que estimulan al oído y al cerebro. Nuestros límites se miden en un rango aproximado de 20 a 20.000 ciclos por segundo. Estos son los límites audibles. Las ondas de sonido inferiores al límite audible son llamadas infrasónicas, y las superiores ultrasónicas. O sea que hay sonidos que existen pero no los escuchamos. Y ello nos coloca frente a una nueva situación: resulta evidente que la realidad no es todo lo que percibimos. El cuerpo es una herramienta limitada no solo por las condiciones del medio en que vive, sino por las fronteras de su forma de percibir. Cuánto hay que se escapa…
Un perro percibe frecuencias de hasta 30.000 ciclos, y un murciélago hasta 100.000, bastante más que nosotros. Hemos inventado un lote de artefactos que nos permiten ampliar el conocimiento sobre las ondas sonoras. Cazar frecuencias que están más allá de nuestros límites. Intentar comprender la naturaleza mediante estos traductores electrónicos.
Es que la totalidad de lo real se torna innumerable y solo se deja ver por retazos.

En 1969, un policía de Nueva York conectó su “detector de mentiras” (polígrafo) a una planta. Cuando Cleve Backster pensó en quemar la planta con un fósforo, la aguja del detector giró alocadamente, como si hubiera adivinado la intención. A partir de allí Backster y otros comenzaron una serie de investigaciones que no prosperaron más allá de descubrir que las plantas reaccionan ante diferentes estímulos. Un físico llamado Ed Wagner ha dedicado su vida al estudio de la comunicación entre las plantas. Una de sus investigaciones corrobora que cuando un árbol es atacado por un insecto, emite una señal que reciben los árboles circundantes. En su poder obra un gran archivo de grabaciones de ondas que no solo emiten las plantas entre sí, sino hacia los humanos. En su libro “Waves in Dark Matter” explica sus experimentos concluyendo que toda forma de vida está comunicada. Y también expone sus descubrimientos sobre la gravedad. En la Universidad de Iowa se están llevando estudios sobre ondas de radio naturales emitidas por la Tierra, presentes en sus campos magnéticos. Uno de sus científicos, Stephen Mc Greevy, recorre el mundo grabando mediante antenas frecuencias extremadamente bajas provenientes de la Tierra.
Existen códigos encriptados en campos eléctricos, en sutiles campos de energía. Formas de energía que acarrean señales de muy baja amplitud que generalmente están enmascaradas en el “ruido blanco” de nuestros equipos eléctricos.

Recientemente se estrenó en cines la película “White Noise” basada en el fenómeno conocido como “Electronic Voice Phenomenon”. Flirtea con la idea de que los muertos pueden comunicarse a través de las frecuencias de radio, ruido blanco en la tv, teléfonos, etc. Existe en la actualidad la “American Association of Electronic Voice Phenomena”, abocada a la búsqueda de registros y grabaciones de estas presuntas comunicaciones. Hay quienes creen a ciegas y quienes lo niegan tajantemente. Hay que sintonizar el dial entre dos emisoras de radio, en medio del ruido blanco, y grabar mientras formulamos una pregunta. Supuestamente, al volver a escuchar la cinta estará grabada la respuesta del más allá.
Este hecho me inspira directamente a poner la atención sobre el ruido blanco. No se me ocurre intentar ningún contacto con espíritus ni preguntarme si es posible. Pienso con los ojos cerrados en los sonidos que no son audibles y que nuestros aparatos eléctricos son capaces de traducir a un rango dentro de la posibilidad humana. Pienso en plantas y en planetas manifestándose. En rocas. En presencias que son partículas en movimiento. En cuerpos ensamblados que se mueven constantemente, que reflejan luz, que suenan en distintos grados. Lo que oigo y lo que no. Lo que está y no puedo ver ni oír.

Duncan Laurie tiene su laboratorio en Rhode Island. Allí ha experimentado y grabado con biosensores una gran cantidad de sonidos provenientes de señales atmosféricas derivadas de plantas, rocas, hongos, y radares de murciélagos. Recientemente se ha presentado junto a DJ Sherlock (Steve Nalepa, quien ha colaborado con Bill Laswell y Pharoah Sanders entre otros), exponiendo sus ambientes sonoros e inmersiones tecnológicas. También ha compartido su visión sobre el impacto que ha tenido la ciencia underground en el arte contemporáneo. Y como investigador ha puesto especial énfasis en la comunicación implícita en los campos de energía sutiles, siendo uno de los exponentes de la disciplina llamada “Radionics”.
Se llama “Radionics” a la metodología para la detección y manipulación de los campos de energía sutiles entre los reinos animal, vegetal y mineral. El fin buscado es la curación a través del manejo de estas energías. Los instrumentos “Radionics” consisten en un circuito que crea un patrón, el cual proporciona un sistema estable de valores que faculta al instrumento para actuar con distintos órganos y patrones de enfermedad (está a la venta el Vibra-Tune HVR-9 Experimental Radionic Transceiver).
Se entiende por energía sutil una energía física, como la electromagnética o acústica. Un tipo de energía unificada. En la actualidad hay físicos cuánticos que han descrito matemáticamente la presencia de una energía unificada. Pero aún continúan las investigaciones en este campo difícil de entender.


Estamos envueltos por campos transmisores, en medio de diálogos que no captamos en su totalidad. Pero algo percibimos, y no todo está en lo obviamente sonoro.
Podemos catalogar los tipos de sonido según su incidencia, la forma en que nuestro cerebro reacciona ante esos estímulos.
Sonidos que nos empujan a sintonizarnos con la atención conciente, con la relajación o con el sueño.

Viajamos en alas del sonido. Los que escuchamos y los que no.

Continuemos explorando.

Primer Punto


Muy buenas.

Comienza a formarse otra puerta.

Hora de seguir explorando sobre el sonido, la música y la imagen...

Lo que hay.

Bienvenidos.